La conexión a tierra ayuda a reducir la inflamación al enviar electrones de la Tierra al cuerpo. Estos electrones equilibran las partículas dañinas llamadas radicales libres, que causan inflamación.
Un estudio demostró que 9 de cada 12 personas experimentaron menos fatiga después de conectarse a tierra. Esto se debe a que la conexión a tierra ayuda al cuerpo a obtener electrones de la Tierra. Estos electrones ayudan a combatir los radicales libres, que causan inflamación y problemas de salud.
Se ha demostrado que tan solo una hora de conexión a tierra mejora la circulación y reduce la densidad de la sangre, lo que puede ayudar con diversos problemas de salud.
Sentirse tranquilo en la playa o en la naturaleza no es casualidad: ¡estás conectado a tierra! Estudios demuestran que conectar a tierra ayuda a equilibrar el cortisol, calmar la actividad cerebral y cambiar el cuerpo del estrés al modo de relajación.